La Integración Sensorial (INS) es nuestra capacidad de sentir, comprender y procesar la información sensorial de nuestro cuerpo y nuestro entorno para responder a ella de forma adaptada a través de gestos, comportamientos y emociones. Descubre nuestro material para realizar la terapia en casa. 

 

¿Qué es la integración sensorial?

Como hemos dicho, la integración neuro-sensorial es nuestra capacidad de percibir, comprender y procesar la información de nuestro cuerpo y nuestro entorno que nos transmiten nuestros sentidos: visión, tacto, olfato, gusto, oído, pero también los sistemas vestibular (sentido del equilibrio) y propioceptivo (sentido de la posición, una especie de GPS de nuestro cuerpo).
Y sí, ¡tenemos 7 sentidos!

>> Saber más sobre todos nuestros sentidos

Por supuesto, todos tenemos peculiaridades sensoriales. No podemos soportar ciertos olores, ciertos materiales, etc. Pero cuando estas peculiaridades afectan a la vida cotidiana, al aprendizaje, a la vida social, es necesario hacer frente a esta disfunción del proceso de integración sensorial. Esto es tanto más importante cuanto que la integración neuro-sensorial es la base del aprendizaje del niño (ver abajo la Pirámide del aprendizaje de William & Schellenberger). Permite el desarrollo del desarrollo sensoriomotor al desarrollo conductual y cognitivo. ¡Así de importante es!

 

Existen varios tipos de trastornos de integración sensorial (que pueden combinarse, sumarse o agruparse)

  • trastornos de la modulación sensorial (hipersensibilidad, hiposensibilidad),
  • trastornos de discriminación sensorial,
  • trastornos motores sensoriales (trastornos posturales, trastornos prácticos, etc.)

Los trastornos de integración neuro-sensorial», nos recuerda Babington, «afectan a los niños que no han sido diagnosticados específicamente, pero también a la mayoría de los niños en el espectro del autismo, con muchos individuos que tienen trastornos de déficit de atención, de los trastornos DYS, muchos niños pequeños, muchos niños que han sido privados sensorialmente en los primeros días, meses o años de sus vidas [prematuros, huérfanos], niños con daños neurológicos, como los niños con parálisis cerebral. «Estos trastornos de procesamiento sensorial suelen estar asociados a la hiperactividad.

>> ¿Qué es la integración sensorial de A. Jean Ayres?

INS : más allá de la terapia, un enfoque para repensar la sociedad

Desarrollado por el terapeuta ocupacional americano A. Jean Ayres en el decenio de 1970, la terapia de integración sensorial es un enfoque de referencia para los terapeutas ocupacionales del otro lado del Atlántico y está ganando cada vez más terreno en Europa.
Pero más allá de una terapia practicada por un terapeuta ocupacional o un psicomotricista (en particular) formado, el INS también puede considerarse como un enfoque a través del cual repensar los espacios y la sociedad, a través del cual acompañar el aprendizaje y la educación de su hijo.

La integración sensorial no es un método milagroso, o una promesa de «cura rápida», es un enfoque sensible y lógico, basado en principios neurológicos, que puede ser utilizado por todos aquellos que están motivados, abiertos y listos para ver las cosas con nuevos ojos. (Isabelle Babington)

Entonces, ¿cómo podemos inspirarnos en los principios fundamentales del INS para repensar el entorno del niño, para estar atentos a sus necesidades particulares?

>> La importancia de la integracion sensorial en el juego

>> Los trastornos motores de origen sensorial

 

 

Adoptar el enfoque del INS en nuestros hijos

1. Adaptación de su entorno

Los modos de interacción preferidos, las actividades – especialmente las motrices – propuestas al niño a diario, las adaptaciones del entorno físico… se pueden poner en marcha estrategias o adaptaciones del entorno para ayudar al niño según su perfil sensorial.

En el hogar, especialmente en el caso de niños hipersensibles, se debe prestar gran atención a la luminosidad, favoreciendo en la medida de lo posible la luz natural y evitando las luces brillantes.
Debe evitarse el ruido de fondo constante; un televisor siempre encendido, un refrigerador que ronronea, una aspiradora pueden sobreestimular a algunos hipersensibles auditivos.
Se debe enseñar al niño a ordenar después de cada actividad, ya que el desorden puede ser muy desorganizado para un niño.

>> Oganizar la habitación de un niño TEA

2. Permitir la autorregulación

Los niños con trastornos de procesamiento sensorial suelen tener dificultades para regularse a sí mismos. Ciertos objetos, elegidos según el perfil sensorial del niño, pueden ayudarles a hacerlo.

Impedir que un niño se mueva con un objeto no le impedirá moverse; al contrario, seguirá buscando la sensación que necesita. (Isabelle Babington)

Los caprichos permiten al niño autorregularse en ciertas situaciones (como todos nosotros, cuando jugamos con algo en las reuniones, por teléfono, cuando estamos nerviosos…) de una manera discreta y socialmente aceptable. Respondiendo a la necesidad sensorial del niño, podemos liberar su capacidad de concentración. Por supuesto, tendremos que encontrar el fidget que más se ajuste a la necesidad del niño (vestibular? propioceptivo? visual? ) y explicarle al niño cuál es el propósito del fidget, para que sea responsable de su uso.

Y luego, por supuesto, arreglaremos lo que nos gustaría ver en todas partes para permitir que las personas hipersensibles se autorregulen cuando se sometan a un entorno que sobrecarga sus sentidos: ¡un rincón refugio!

3. ¡Nos movemos!

Un imperativo: ¡debemos reconocer la necesidad de los niños de moverse y fomentar sus movimientos a diario! Caminar a la escuela, andar en bicicleta, escalar, trepar, girar, saltar, explorar texturas, columpiarse… todo esto nutre el cerebro de los niños para su posterior aprendizaje y contribuye a la modulación sensorial.

Nos adaptamos a su necesidad de movimiento

En casa, ¿por qué no le ofreces a tu hijo una disposición dinámica de los asientos? Intentemos comprender que es difícil para un niño que ya ha estado sentado todo el día en la escuela quedarse quieto en su silla en la mesa por la noche, por ejemplo. Un airbag como el Dynair le permitirá permanecer sentado mientras ejercita su necesidad de movimiento.

Las lecciones se pueden aprender mientras se está acostado, se recitan mientras se camina, se pueden elegir escritorios que se pueden levantar para permitir el trabajo de pie. En algunas escuelas, especialmente del otro lado del Atlántico, los niños trabajan pedaleando bicicletas al mismo tiempo. El movimiento puede ser muy llamativo.

En el caso de los bebés, es preferible llevarlos en hamacas suaves o hamacas en vez de en maxi-cosi, que son más rígidas y no permiten que sientan el movimiento lo suficiente.

Ciertos materiales y equipos promueven la integración neuro-sensorial haciendo funcionar los sistemas propioceptivo y vestibular. Esta última ayuda a desarrollar el equilibrio y la coordinación de los movimientos de los ojos, la cabeza y el cuerpo.
A este respecto, las carreras de motor con obstáculos y ejercicios de equilibrio son particularmente interesantes. Nos adaptamos a su necesidad de movimiento

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¡Rebotamos!

A menudo «hacemos» la integración neuro-sensorial sin saberlo. Cuando tu hijo juega con un pequeño trampolín o un Rody o cualquier otro equipo de rebote, le da una estimulación vestibular. Los empujes y aterrizajes requieren equilibrio, coordinación y planificación motora.
Por la mañana, se puede permitir que el niño salte en un mini trampolín para estar bien despierto», recomienda Isabelle Babington.
También se recomiendan las pelotas de terapia, como la pelota  Sit’n. Pueden utilizarse en todas las posiciones y mediante muchas actividades de flexión, extensión, equilibrio y ajustes posturales. Al igual que los cojines Dynair, también pueden ser usados como asientos dinámicos.

Probamos el equilibrio

Las tablas de equilibrio (como la plancha ballena o los Puentes par 3 ) permiten aumentar el retorno vestibular obligando al niño a adaptar su postura y mantener su equilibrio.

Nos balanceamos

¡El balanceo es para estimular el sistema vestibular! Este último regula el sentido del movimiento y el equilibrio, es lo que nos permite localizar nuestro cuerpo en el espacio, en nuestros movimientos y los de nuestro entorno. Los columpios también nos permiten trabajar en la estimulación vestibular, el control postural y el equilibrio. Grandes, en forma de plataformas, ofrecen una multitud de posibles movimientos y pueden ser usadas de pie o sentadas. También se recomiendan las hamacas: en una hamaca, el niño utiliza sus 5 sentidos, su agilidad motora y el intercambio con el otro para satisfacer su curiosidad natural y comprender su entorno.

 

¡Giramos!

Las peonzas son soportes muy lúdicos para el desarrollo de una gran variedad de habilidades motoras: equilibrio, coordinación general, fuerza muscular, etc.

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¡Rodamos!

Los monopatines estimulan las habilidades motoras y la coordinación. Dependiendo de la tabla elegida, el niño podrá sentarse, acostarse, etc. Algunas, como la tabla de surf, desarrollada en colaboración con fisioterapeutas especializados en pediatría, permite varias posiciones y fortalece el tono muscular.

¡Exploramos!

Al niño se le permite experimentar experiencias sensoriales con los recipientes en los que ponemos

  • materiales naturales (hierba, piedras, arena, tierra, agua, corteza, troncos, etc.).
  • materiales alimentarios (harina, sémola, lentejas, colorantes alimentarios, etc.)
  • objetos que se pueden manipular (cucharas, tubos de cartón o de PVC).

Nos equipamos con pelotas, juegos y placas táctiles con varias texturas. Optamos por material de juego que requiere el compromiso del niño (pelotas, cintas motoras)…. y masticamos chicle !
Esto puede parecer sorprendente, pero el chicle es una fuente de sensaciones reguladoras que puede ayudar a algunas personas a concentrarse mejor. Del mismo modo, morder una zanahoria, una manzana o un pepinillo puede ser una estrategia de modulación que funciona con algunos niños.

5. Evitamos las pantallas

Cada vez que un niño pasa tiempo frente a una pantalla, no se provee a sí mismo de información de organización sensorial-motora de su cerebro», recuerda Isabelle Babington.

Es fácil entender por qué, frente a una pantalla, sea lo que sea, un niño sobre estimula uno de sus sentidos, su sistema visual, en detrimento de todos los demás sentidos. «Sub-alimenta sus músculos, articulaciones, oídos internos, receptores táctiles y las conexiones indispensables entre ellos. Son estas conexiones las que deben asegurar un flujo continuo de sensaciones para organizar su aprendizaje Y su comportamiento.»

6. Disfrutar de la naturaleza

Debemos tener en cuenta que para promover la integración neuro-sensorial de nuestros niños (la base de todo su aprendizaje) debemos, en primer lugar, llevarlos a experimentar diferentes sensaciones. Esto no significa necesariamente sensaciones fuertes, ¡no hay necesidad de llevarlos al paseo más alto! Permitir que caminen, anden en bicicleta, trepen, se acuesten en una alfombra de hojas… son actividades esenciales para una buena integración sensorial.

>> 6 Juegos que te reconectan con la naturaleza

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