Si observamos un aula tradicional, no es extraño ver a un alumno balanceándose en la silla, a otro inquieto detrás de su escritorio o a otro mordiendo un bolígrafo. A través de estos comportamientos, el cuerpo del niño se expresa: ¡necesita moverse! Para las escuelas del futuro, y siguiendo el ejemplo de ciertas pedagogías alternativas, ¿por qué no tener en cuenta el cuerpo y los sentidos en el aprendizaje?

Pedagogías alternativas: otra visión de la educación

El término «escuela alternativa» se refiere a cualquier escuela que ofrezca un plan de estudios, un entorno de aprendizaje o un enfoque filosófico más diferente al de las escuelas ordinarias. Montessori, Waldorf, Reggio Emilia y Arrowsmith son ejemplos típicos de escuelas de educación infantil y primaria alternativas. Con frecuencia, las escuelas que ofrecen estas pedagogías son privadas y, por tanto, los medios de apoyo para los alumnos son mayores y permiten un aprendizaje personalizado a las necesidades de cada uno. Sin embargo, podemos inspirarnos en los enfoques propuestos, adaptarlos y aplicarlos a nuestras aulas.

Escuelas Reggio

En una escuela Reggio, cada día ofrece innumerables oportunidades de exploración y descubrimiento. El programa está diseñado para respetar el punto de vista del niño. Desde preescolar hasta primaria, se invita a los alumnos a controlar la dirección de su aprendizaje y a dirigir sus actividades diarias, inspirándose en el enfoque italiano desarrollado por Loris Malaguzzi en la ciudad de Reggio, en la región de Emilia. Este enfoque anima a los alumnos a expresarse de diferentes formas: hablamos de las 100 lenguas.

 

El material desempeña un papel fundamental en este enfoque. De hecho, debe fomentar la libre exploración, la manipulación y debe estimular los sentidos. El adulto ofrece diferentes herramientas al niño, que es libre de apropiarse de ellas como crea conveniente y de explorar sus diferentes usos. Dejamos que el niño se exprese y utilice su cuerpo y sus sentidos en su aprendizaje.

>> Saber + : Iniciarse en la pedagogía Reggio

Escuelas Montessori

Al igual que en la pedagogía Reggio, en la de Montessori, el niño es el actor principal de su aprendizaje. El entorno está diseñado para que pueda apropiarse de él libremente, sin la ayuda del adulto. El entorno es proporcional al tamaño de los niños, lo que favorece la independencia del niño en el proceso de exploración y aprendizaje. Dispone de estanterías bajas, mesas y sillas de diferentes tamaños, en las que los niños pueden sentarse individualmente o en grupo.

El aula está dividida en áreas temáticas en las que los documentos y la bibliografía se encuentran expuestos en las estanterías, permitiendo una gran libertad de movimiento. La libertad y la autodisciplina permiten a cada niño encontrar actividades que satisfagan sus necesidades evolutivas. Los niños pueden trabajar en grupo o individualmente, respetando su propio estilo y ritmo. Cada niño utiliza el material que quiere cogiéndolo de la estantería y volviéndolo a poner en su sitio para que lo utilicen los demás.

Los niños trabajan con materiales concretos diseñados científicamente y que les proporcionan las claves para explorar nuestro mundo y desarrollar sus habilidades cognitivas básicas. Los materiales están diseñados para que el niño reconozca sus errores por sí mismo y se haga responsable de su aprendizaje. El objetivo es fomentar la manipulación, la experiencia a través del cuerpo y la repetición para lograr el aprendizaje.

Un aula Montessori

>> Para ir más allá: todo lo que necesitas saber sobre las pedagogias alternativas

Rediseñar las instalaciones

La disposición del aula desempeña un papel muy importante en el aprendizaje. Refleja las formas de trabajar y la libertad que se da a los alumnos. Hoy en día hay cada vez menos aulas en las que los alumnos se sientan solos detrás de un pupitre frente a la pizarra. Los maestros organizan diferentes espacios en el aula que permiten que los alumnos se agrupen, cooperen entre ellos o pasen un rato en calma, etc.

El aula flexible

Un aula flexible es aquella que ofrece diferentes superficies de trabajo y distintos tipos de asientos para que los alumnos puedan moverse y maximizar su atención y motivación en clase. También cambiará la postura del maestro y su forma de enseñar.

El aula flexible es muy popular en Estados Unidos y en Canadá y son cada vez más los maestros que empiezan a utilizarla también en Francia. De hecho, este modelo de aula tiene muchas ventajas para los alumnos. Los estudios han demostrado que los periodos cortos de movimiento en el aula contribuyen a mejorar la atención y la concentración. La mayor mejora se observó precisamente en los niños que tenían más dificultades para mantener la concentración al principio. Al darle a los alumnos la posibilidad de cambiar de posición a lo largo del día, creamos estas oportunidades de movimiento. Como resultado, los alumnos están más atentos, más concentrados y más implicados.

>> Saber + : Clases adaptadas al mundo actual

Aula flexible de la señora Stéphanie

>> Objetivo:  espacios inclusivos

Rediseñar el aula con integración sensorial

Isabelle Babington, terapeuta ocupacional especializada en INS, comparte con nosotros sus consejos para rediseñar los espacios escolares teniendo en cuenta las particularidades neurosensoriales de los alumnos.

Estas adaptaciones no consisten en una terapia de integración sensorial, y mucho menos una fórmula mágica y única. Son ideas para mejorar la convivencia facilitando la adaptación de los niños con dificultades. Todos salen ganando: los niños son menos desorganizados en sus respuestas y los adultos están más tranquilos.

Se pueden proponer varias herramientas como:

  • Locascos antirruido para aislarse de los ambientes ruidosos.
  • Las pantallas de trabajo. Permiten aislar al niño de los estímulos visuales que podrían distraerle.
  • Lugares para pasar un rato tranquilo. Los niños con sobrecarga sensorial tienen la oportunidad de hacer un descanso en un rinconcito tranquilo y alejado de los demás.
  • Los asientos dinámicos.

> Entrevista: El enfoque de la Integración Sensorial de la Dra. Jean Ayres

Un rincón tranquilo

Manipular para aprender mejor

Al manipular y explorar, los niños utilizan sus sentidos y su cuerpo. Este método es mucho más eficaz para el aprendizaje. Descubre algunos ejemplos prácticos que utilizan este método.

Tocar las letras para conocerlas mejor

Un estudio conjunto del laboratorio de psicología y neurocognición de la Universidad de Saboya y de la Universidad René Descartes de París V ha puesto de manifiesto los beneficios de la exploración háptica (tocando) de las letras en un entrenamiento de preparación para la lectura. Al final del estudio, los resultados mostraron una mejora en la lectura de pseudopalabras más significativa en el entrenamiento que incluía la exploración háptica de las letras.

Las letras rugosas son una parte integral del material de educación intelectual desarrollado por María Montessori. Este material tan táctil (las letras se han recortado en papel de lija y se han pegado en una placa) permiteutilizar la memoria muscular (impresión a nivel del gesto, preparación para la escritura, correspondencia gráfico-fónica).

 >> Descubre nuestra selección

Matemáticas: manipular con el método Singapur

El método Singapur para el aprendizaje de las matemáticas está extendiéndose por todo el mundo. Ya se aplica en 60 países. En Francia, 120 000 alumnos ya lo utilizan, ¡una cifra que ha aumentado un 50 % en un año! ¿Podría ser esta la clave? ¿Podría la aplicación del método Singapur, o al menos la inspiración en él, devolver el gusto por las matemáticas a toda una generación de alumnos?

Este método explícito lleva a los niños a:

  1. Razonar y construir significado y, así, adquirir conocimientos más profundos.
  2. Ver la presencia de las matemáticas en sus vidas.
  3. Dirigirse progresivamente hacia la abstracción.

 

>> Método Singapur: conceptos básicos

Con el método Singapur, se tratan menos conceptos, pero se tratan en profundidad. En la escuela, «Singapur» obliga a realizar una progresión ligeramente diferente a la que se suele aplicar. En lugar de hacer la numeración el lunes, la resolución de problemas el martes, la masa el jueves, etc., se trabaja un concepto básico «a fondo» durante varias semanas. ¡Y así se puede aprender a dividir en el primer curso! ¿Por qué? ¿Cómo? Invitando a los alumnos a ser actores, a manipular cubos para averiguar cómo, por ejemplo, dividir 15 cubos en partes iguales entre 3 vasos, permitiéndoles acceder al significado de la multiplicación y la división… Antes de enseñarles a «realizar una operación correctamente» para encontrar el «resultado correcto». Los alumnos reciben las herramientas necesarias para razonar de forma independiente y para fundamentar su razonamiento. Esta pedagogía explícita permite señalar y mostrar concretamente el resultado.

 

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