Fruto de 7 años de experiencia como madres de día en La casa Rosa y gracias a la confianza de muchas familias, varias mujeres lideradas por Gemma Sanz han creado este nuevo proyecto de cuidado maternal llamado Manantial. Una casa grande con 5 hogares de 4 niños con un equipo de cuidadoras comprometidas con la formación y el trabajo personal continuo.

Hola Gemma, ¿puedes presentarte?

Mi camino en el acompañamiento a niños y niñas empezó al ser madre, hace 20 años. Empecé buscando un parto respetado y terminé dando un giro radical a mi vida, dejando mi trabajo como ingeniera industrial en una gran empresa para adentrarme en un camino de búsqueda del amor y el respeto en la relación con mi hijo, con los niños, con todas las personas.

 

Formé parte de la puesta en marcha del proyecto de Alavida durante 9 años. Alavida fue la primera escuela para mi hijo, y también mi primera escuela en este camino de búsqueda del amor y el respeto. Más tarde llevé a cabo un programa de Apoyo a la Lactancia y Talleres-Encuentro de Apoyo a la MaternidadDesde 2012 trabajo como madre de día en el proyecto de La Casa Rosa en Madrid, atendiendo en mi propia casa a un grupo de 4 niños y niñas a los que ofrezco un segundo hogar  y un cuidado casi-maternal durante el tiempo en que sus padres no pueden ofrecérselo.

¿Qué es el proyecto Manantial?

Manantial no es una escuela infantil, no tiene aulas. Manantial no pretende educar a los niños. La esencia del proyecto Manantial es el cuidado maternal. Un cuidado maternal en el tiempo en que la propia madre no puede ofrecerlo. Sin pretender ocupar su lugar, pero tomando la calidad del cuidado que nace del instinto materno: cercanía, intimidad, dedicación, ternura, delicadeza, ritmo lento… lo que necesita el niño en sus primeros años de vida.

 

¿Cómo nace este proyecto?

Lo que nos impulsa a crear Manantial es ser conscientes de la importancia de las vivencias tempranas en el ser humano. Las primeras vivencias de la vida, que son la base de su futura vida como niño, joven y adulto. Algo que es bien sabido en el ámbito terapéutico, y sin embargo no termina de trascender al ámbito pedagógico.

De ahí que nuestro enfoque principal está en ofrecer al niño un entorno donde se sienta amado y seguro, lo más parecido a estar en su hogar. Pero somos conscientes de que estamos dando respuesta a una necesidad social, no a la necesidad auténtica del niño, que sería estar con su madre en su propio hogar.

 

Por ese motivo, un objetivo a corto plazo de Manantial es crear grupos de crianza para dar apoyo a las madres que toman la decisión de quedarse con sus hijos en esta etapa de su vida. Repitiendo las palabras de Laura Gutman: una madre sola no puede con su hijo, pero 2 madres juntas pueden con 100 niños.

 

¿Cómo se estructura el centro?

Manantial está estructurado en hogares. En nuestra trayectoria como madres de día, estamos convencidas de que el hogar es el entorno más adecuado para el niño pequeño. Un espacio pequeño y conocido. Con un máximo de 4 niños y niñas, pues la actividad de los otros niños resulta demasiado estímulo para la sensibilidad del niño pequeño; a veces incluso resulta en estrés. Y con una sola persona de referencia para permitir un vínculo afectivo cercano y seguro, como una segunda figura materna.

 

El cuidado maternal y el vínculo afectivo seguro son el primer pilar sobre el que se apoya el proyecto Manantial; son las vivencias de amor que el niño necesita para construir la seguridad en sí mismo.  El segundo pilar es permitir el desarrollo de acuerdo a las propias necesidades. Manantial ofrece ambientes preparados para las necesidades propias de esta etapa: elementos de psicomotricidad, juego con arena, juego con agua, material sensorial, material para el juego simbólico, etc.

 

>> Saber más: Psicomotricidad en Atención Temprana

 

¿Cuál es la filosofía del proyecto Manantial?

La filosofía de respeto por los procesos de vida de Mauricio y Rebeca Wild,  es base del trabajo en Manantial. Parte de la evidencia científica de que todos los seres humanos nacen con todas de las capacidades que les definen como humanos, en potencia. Y estas capacidades en potencia se van activando mediante la experimentación con el entorno, por decisión propia, y siguiendo un plan de desarrollo propio de la especie (la etapas evolutivas).

 

En la práctica, esto significa que el niño tiene en su interior el impulso por extraer del entorno las experiencias que necesita en cada momento para su desarrollo, y es capaz de llevarlas a cabo por sí mismo de acuerdo a su nivel de madurez. No necesita del adulto que le diga lo que tiene que hacer ni cómo lo tiene que hacer. El ejemplo más claro es el desarrollo motor: el niño no necesita intervención ni ayuda del adulto para llegar ponerse de pie ni para empezar a andar. Sólo necesita que el adulto le proporcione un ambiente seguro que le permita libertad de movimientos, y le permita su ritmo.

Esto es la toma de decisiones del niño, a lo que llamamos no-directividad.

 

>> Saber más: Una mesa luminosa pàra crear y experimentar

 

¿Cómo se desarrolla un día en el Manantial?

En estos pequeños hogares, en esta pequeña “familia”, siempre la misma, se desarrollan las actividades más íntimas: el encuentro por la mañana, los primeros juegos del día, los cambios de pañal y de ropa, la comida, la siesta y la despedida antes de volver a sus propias casas.

De la seguridad y el recogimiento del hogar, los niños y niñas salen cada día durante un rato a otras zonas de la casa donde pueden tener más experiencias que enriquecen su desarrollo. Y también al exterior, al parque del Retiro o a otros jardines infantiles cercanos. Y luego vuelven de nuevo a la seguridad de su hogar.

 

>> Saber más: Actividad creativa con plastilina y arena

¿Qué aporta Manantial?

Con nuestro trabajo con niños y con madres, desde Manantial queremos aportar nuestro granito de arena para que el cuidado del niño pequeño sea considerado en la importancia que tiene. La importancia de las vivencias que van a determinar esta futura vida. Pasé 7 años formándome como ingeniera industrial para ser capaz de manipular máquinas. Y veo a mi alrededor la cualificación, el reconocimiento profesional y la retribución que van unidos a esta profesión relacionada con máquinas.

 

Si me dejo llevar por una burda comparación, el ser humano es una “máquina” millones de veces más sofisticada que cualquiera de las que existe. Y sin embargo, salvo excepciones, su cuidado no merece la consideración que merece el de las máquinas. Para su cuidado no se dedica ni la formación ni la cualificación que se dedican al cuidado de las máquinas. Tampoco los recursos económicos. ¿Cómo es posible?

 

Uno mi trabajo al de otras personas que queremos que esto cambie. Y como madre, me uno a otras madres para que su labor simplemente de cuidado de su hijo sea reconocido en la importancia que tiene, al menos por ellas mismas.

 

Para aquellos interesados, podéis contactar el Manantial en el número de teléfono: 616911669

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